“La obsesión por la perfección y la maestría del Malbec”
La historia de Enrique Foster nace de una fascinación apasionada. Tras una exitosa carrera internacional, el empresario neoyorquino Enrique Foster quedó cautivado por el potencial único del Malbec argentino y decidió emprender una misión categórica: construir una bodega diseñada con el único propósito de elaborar el Malbec perfecto.
Establecida en Perdriel, Luján de Cuyo (la “Primera Zona” del vino argentino), la bodega se inauguró en 2002 como una obra maestra de la arquitectura enológica moderna. Concebida para procesar la uva 100% por gravedad, elimina el uso de bombas mecánicas para proteger la integridad de los granos, evitando astringencias y preservando la máxima expresión aromática. Combinando viñedos centenarios con tecnología de vanguardia y una enología de precisión, Enrique Foster celebra el Malbec en todas sus facetas: desde la frescura crujiente hasta la potencia estructurada de los grandes vinos de guarda.






















